Guillermo Martínez gana el 75 premio Nadal con la novela ‘Los crímenes de Alicia’

El escritor y matemático argentino Guillermo Martínez ha ganado esta noche la 75 edición del Premio Nadal con su novela Los crímenes de Alicia, una suerte de secuela de su anterior Los crímenes de Oxford, que fue llevada al cine por el director español Álex de la Iglesia.

La novela había sido presentada al premio bajo el seudónimo de G. y el título ficticio de Los papeles de Guildford.

El Nadal tiene una dotación de 18.000 euros y el jurado estaba integrado por Alicia Giménez Bartlett, Care Santos, Lorenzo Silva, Andrés Trapiello y Emili Rosales, que han proclamado el fallo entre las cinco finalistas seleccionadas de las 343 obras presentadas en esta edición.

En la misma velada, que cada año supone la apertura de la temporada literaria, poco antes del Nadal se ha fallado el 51 Premio Josep Pla de prosa en lengua catalana, ambos convocados por Ediciones Destino, y que ha recaído en el escritor y dramaturgo Marc Artigau por su novela La vigília, que había presentado con el título ficticio de L’habitació de l’estiu y el seudónimo de Joan Ramírez i Ramírez.

Premio Nadal de novela y Premio Josep Pla de prosa 2019

El escritor Marc Artigau, con la novela ‘La vigilia’, gana el Premio Josep Pla de prosa en su 51 edición. EFE

Martínez ha explicado en conferencia de prensa que su novela está ambientada en Oxford en 1994 y ha reconocido que tiene muchas cosas en común con Los crímenes de Oxford: “no sólo tienen la misma ambientación, sino que también repiten los dos protagonistas principales, el profesor Arthur Sheldom y el joven estudiante de Matemáticas Guillermo”, sin embargo, ha aclarado, son “historias independientes”.

Si en la primera, el eje narrativo eran las secuencias matemáticas, en esta ocasión el motor son los símbolos y el universo del clásico de Lewis Carroll Alicia en el país de las maravillas.
Inspirada en la hermandad Lewis Carroll

Esta novela policíaca de misterio, que responde, según Martínez, a los cánones clásicos de “búsqueda del asesino”, se desarrolla en el marco de una hermandad Lewis Carroll, a la que pertenece Sheldom, que decide publicar los diarios privados de Carroll.

“Esta decisión y una página arrancada de los diarios desencadenarán una serie de crímenes”.

La pareja protagonista, formada por un profesor de lógica y un joven discípulo argentino, “discuten a lo largo de la novela de lógica, de filosofía y de las muchas facetas de la vida de Carroll”, en una estrategia que podría recordar, según el propio autor, al Borges de La muerte y la brújula o al Umberto Eco de El nombre de la rosa.

Martínez ha dicho que hay dos razones por las que le interesa la novela policial de enigma: “Primero, por el pacto que se establece entre el lector y el autor, que es el pacto más exigente, porque el lector sabe que el escritor tratará de engañarle, y el lector debe desconfiar de todos los personajes, ver los dobleces en la vida de las personas”.

En segundo lugar, ha agregado, “en la novela policial hay conjeturas, hay discusión entre lo verdadero y lo ficticio, y además lleva a terrenos filosóficos o casi filosóficos”.

La idea inicial de la novela, según Martínez, tuvo que ver con “un hecho real que descubrí escribiendo un artículo biográfico de Lewis Carroll: el descubrimiento de unas páginas arrancadas de sus diarios y el hallazgo del contenido de una de esas páginas”.
La novela se publicará en España el 5 de febrero

La Hermandad de la novela se inspira en la Sociedad Lewis Carroll que existe y que publicó los diarios completos de Carroll. “A partir de esta base real imagino a estos personajes, y en la novela se discuten varias teorías y controversias sobre la vida de Carroll”.

Una becaria no llega a lograr desvelar el secreto, porque se desencadenan unos crímenes, cuyos patrones parece que obedecen a elementos de Alicia en el país de las maravillas, señala.

Martínez ha confesado que su propósito en Los crímenes de Alicia, que se publicará en España el próximo 5 de febrero, era emular el Pierre Menard, autor del Quijote de Jorge Luis Borges, quien imagina a un personaje que se propone reescribir el Quijote línea a línea. “Yo quise con esta novela hacer una operación similar, que es la que aparece en un segundo nivel”.

Además, “Carroll era lógico, matemático, hacía acertijos en sus libros y todo ese mundo aparece en el mundo de la novela”.

Preguntado por el tipo de violencia que aparece en Los crímenes de Alicia, Martínez ha dicho que Los crímenes de Oxford se publicó primero en Argentina bajo el título de Crímenes imperceptibles, que “tenía que ver con la estética de la matemática, por tanto, con asesinatos abstractos, con poca sangre”, y en la novela ganadora del Nadal “hay varios tipos de violencia, pero tampoco quiero contar demasiado. Eso sí, hay más de un crimen”, ha revelado.

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